jueves, 23 de marzo de 2023

 

CUENTO 1


Ponerse a escribir y ya está.

    Llevo pensando en escribir demasiado tiempo. Tengo miedo de empezar. Todo cambio me molesta, hago cualquier cosa antes que hacerlo -nadie me obligó- como si comenzar un triste cuento fuera enfrentarse a la muerte. Así que me dejaré llevar por la escritura automática. Al lio...


Erase una vez una princesa paliducha muy ducha

que soñaba con muy principales príncipes

los adornaba con colgantes elegantes

y comiendo la fabada en lata -de plata- .

El padre avaricioso, rencoroso, moroso

quería un rey hecho y derecho

de reino extenso, hermoso, glorioso.

A mi que me falta el gen de loa poesía

me sale esta cosa tan rara y descosía.

Se nota a lo lejos que no tengo ni idea

de los que llevo entre los pulpejos.

Ahora tendré que meter en un lio

a la princesa, al rey o a su tío.

Mejor la princesa, el personaje tunante,

descerebrado, ignorado, apabullante.

-Todo esto lo hago para que rime

y que los lectores me estimen.

La historia saldrá por peteneras

y saliendo el sol por donde quiera.

Por lo tanto ni preocuparme

de lo que salga aquí sin persignarme.-

Entonces...la princesa...el rey...

el gato del tío...ya sabéis...








La princesa se casó con un rey lechoso

se fue a su reino pretencioso

y cuando se aburrió de tanto traje,

tanto afeite y tanto talante.

Se dedicó a las obras pías

conociendo a muchas arpías.

Tuvo muchos hijos que educó cristianamente

y cuando fueron mayores se mataron cruelmente.

Cuando se tiró por un escalón

su corazón se paró...chimpón.


¡Flipo con lo enfermo que está mi cerebro!



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