CUENTO 1
Ponerse a escribir y ya está.
Llevo pensando en escribir demasiado tiempo. Tengo miedo de empezar. Todo cambio me molesta, hago cualquier cosa antes que hacerlo -nadie me obligó- como si comenzar un triste cuento fuera enfrentarse a la muerte. Así que me dejaré llevar por la escritura automática. Al lio...
Erase una vez una princesa paliducha muy ducha
que soñaba con muy principales príncipes
los adornaba con colgantes elegantes
y comiendo la fabada en lata -de plata- .
El padre avaricioso, rencoroso, moroso
quería un rey hecho y derecho
de reino extenso, hermoso, glorioso.
A mi que me falta el gen de loa poesía
me sale esta cosa tan rara y descosía.
Se nota a lo lejos que no tengo ni idea
de los que llevo entre los pulpejos.
Ahora tendré que meter en un lio
a la princesa, al rey o a su tío.
Mejor la princesa, el personaje tunante,
descerebrado, ignorado, apabullante.
-Todo esto lo hago para que rime
y que los lectores me estimen.
La historia saldrá por peteneras
y saliendo el sol por donde quiera.
Por lo tanto ni preocuparme
de lo que salga aquí sin persignarme.-
Entonces...la princesa...el rey...
el gato del tío...ya sabéis...
…
…
…
La princesa se casó con un rey lechoso
se fue a su reino pretencioso
y cuando se aburrió de tanto traje,
tanto afeite y tanto talante.
Se dedicó a las obras pías
conociendo a muchas arpías.
Tuvo muchos hijos que educó cristianamente
y cuando fueron mayores se mataron cruelmente.
Cuando se tiró por un escalón
su corazón se paró...chimpón.
¡Flipo con lo enfermo que está mi cerebro!
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